Lo que echo de menos
Siento una especie de sindrome de abstinencia, algo totalmente físico. Se me hace raro no tener a alguien a quien acariciar, a quien coger de la mano, a quien besar sin razón evidente, solo Porque Sí. De la noche a la mañana ya no estás, no te manifiestas ni siquiera con un gesto. Lo inquietante es que no te echo de menos a tí, nos echo de menos a nosotros.
Planes de futuro no tiene por qué significar vivir juntos, tener hijos, envejecer, etc. También son planes ir a ver esta o aquella película, ir a cenar en ese italiano que pinta tan bien o simplemente hacer todas esas cosas de las que hablamos pero para las que se agotó el tiempo. Y aún así, no te echo de menos a tí, no tanto como creía.
Mi cuerpo se acuerda de lo que es tener a alguien al que tocar, con el que compartir su calor, y se queja porque ahora está solo. Pero intuyo que alguien podría ocupar ese lugar con facilidad.
Tiene que ser curioso eso del Amor.